El fin de de semana se presentaba como se presentaba, y era necesario liarse la manta a la cabeza y salir a entrenar como fuese, y más teniendo en cuenta que habíamos perdido el sábado hinchándonos a comer…
El domingo, a las 9:20 había quedado con el crack Galán en el Di Stefano de Parla, para ir a recoger la gente de Pinto, pero algo nos hacía pensar que quizás no habría tantos biciclistas como pensamos…
Y al llegar a Pinto, esta es la imagen que nos encontramos:

- D: “Bah, seguro que ahora vienen, la gente siempre llega tarde”
- R: “Si, es posible, pero a lo mejor ya han salido”
- D: “Ya se lo que ha pasado, han cambiado la hora, pero esta gente no se ha dado cuenta”
- R: “Pues ha sido eso, porque los ciclistas estamos mal de la cabeza. No creo que se hayan quedado en casa porque esté cayendo la del pulpo (que en paz descanse), y porque haya unas rachas de viento de 100km/h”
Total, que nos cansamos de esperar, y decidimos tirar para SMV, y subir la Marañosa a ver a quién nos encontramos. Y el resultado fue que en toda la subida, no nos encontramos a ningún ciclista de carretera, pero a bastantes de MTB, pero esta gente está hecha de otra pasta.
Media vuelta, y empezamos a discutir sobre dónde ir, y la duda estaba entre tirar para Aranjuez, o subir la Radio y luego Chinchón, pero al llegar al cruce de SMV se nos quitan todas las dudas. Ni Radio, ni Aranjuez, ni ostias. Directos a Titulcia a ver a Darío. Madre mía que aire!!!!! En este tramo daba de costado, pero ya íbamos pensando en la vuelta a casa.
Como se puede observar, tuvimos algún problema con el salero:

Y no nos equivocamos no. Yo creo que jamás he sentido tanto aire en la cara. Sólo para subir la Yesera había que meter todo lo que llevaras, y hacer mucha fuerza para no quedarte clavado. Y así hasta Parla. Qué dolor!!!!!! Pero vamos, para motivarnos nos repetíamos frases del tipo: "Bah, tú piensa que es como si estuvieras en el túnel del viento"
A esto hay que sumarle por supuesto la mierda que cogió tanto la ropa como la bici.
De todas formas, es un entrenamiento de los que valen doble: lo que has entrenado tú, y lo que no han entrenado los demás.