martes, 11 de mayo de 2010

Puertos Míticos de Ávila 2010

No se ni el tiempo que llevaba soñando con esta prueba, las ganas que tenía de hacerla y de que me saliera bien. El año pasado fue un verdadero infierno, y esta semana el comentario generalizado era: “Peor que el año pasado no puede ser!!!”.

Durante toda la semana, actualización de las miles de páginas de previsión metereológica, y en todas ellas daban probabilidad de lluvia del 100%. Y de verdad, estadísticamente eso era mucho.

De todas formas, lo de siempre: “Bah, si estos no aciertan nunca, seguro que llueve, pero sólo un ratito y 4 gotas”

La tarde del sábado Octavio (hermanísimo de Iván-Fuenla) y yo nos liamos la manta a la cabeza, y decidimos que ya estábamos mentalizados para pasar calamidades en Ávila. Así que cogemos el coche, y para allá que nos vamos. Por el camino chuzos de punta, nubes, truenos, relámpagos, y el típico comentario: “Bah, que caiga todo lo que quiera hoy, seguro que mañana ni un gota”.

En esto que nos encontramos cenando la típica cena pre-marcha (compuesta por patatas fritas, magreta, huevos fritos, bacos y chitorra), y Octavio intenta convencerme para que conozcamos la noche abulense, y en menos que canta un gallo le veo preguntando a la juventud de la zona por las zonas de copas. No si esfuerzo le acabo convenciendo de que hemos venido a correr, y entre más de un lamento le hago entrar en razón.

A las 6:30h de la mañana suena el despertador, y nos apresuramos a descubrir la cruda realidad. Todo el suelo encharcado, y el cielo encapotado. Yo había decidido que si amanecía lloviendo, ni me “calzaba” el traje de batalla, pero como no era el caso, toca decidir qué ponerse. Ahí estaba mi equitación Mulero al completo, pero sabiendo como estaba el día, opté por colocarme la equitación negra del Cervélo, y fue una decisión más que acertada….

Lo mejor de dormir la noche anterior a una marcha en un hotel, es que vas sin prisas y sin agobios. No se porqué historias, pero cuando llegamos estábamos literalmente los últimos, y no se tardó ni un minuto en darse la salida. Me despido de Octavio, y me conjuro para hacer la primera “serie” de la mañana para alcanzar a la gente de delante. Por suerte, el tema está bastante controlado para la organización, y en los primeros compases no dejan que la gente tire demasiado fuerte. Además, hacía un aire endiablado y el tema de conversación era: “Tira tú, que a mi me da la risa”.

En todo esto, empiezan a caer las primeras gotas de la mañana, pero nada comparado con lo del año pasado, donde a estas alturas estábamos calados hasta los huesos. Se fue el mayor error de mucha gente, pensar que nada iba a suceder. Eché la vista al frente y pude comprobar que ni se divisaba la Sierra al fondo, y era muy mala señal. Después de coronar La Paramera sin problemas empiezan las dudas: “Joder Rubén, vas delante y muy cómodo, con fuerzas, y no parece que vaya a empeorar la cosa”.

Después de pasar Navalmoral más negro todavía, y se acerca el punto en el que hay que decidir si hacer el recorrido largo o el corto. Al llegar a Burgohondo pienso que el año pasado se pasó bastante mal, y este año a lo mejor me equivoco, pero no tiene pinta de ser mucho mejor. Dicho lo cual, elijo la opción corta. Paso por el avituallamiento, y no paro, pues estaba preparado para hacer la larga, así que imaginaos si llevaba de sobra. De hecho, incluso le di un bidón a Francis (C.C Roselín) en la salida, pues se había quedado sin agua.

Miro para atrás, y veo que no he sido el único que ha tomado esta decisión, y de hecho, cerca de 50 tíos que quedaban del grupo delantero se vienen conmigo. Veo que casi nadie para, y hacemos grupeta. Me extrañó un poco no ver a ningún coche ni moto de la organización, y me pregunto si es posible que para la gente que haya decidido hacer la distancia corta, no exista acompañamiento. Pues nada, a esperar que alguien se conozca la zona y a tirar para delante.

Empezamos la subida a San Juan de la Nava y pronto me doy cuenta que el motivo de no tener coche con nosotros es que no somos el grupo delantero, sino que hay gente por delante. Un Magic Bike va escapado, y empieza la fiesta. Me pongo delante del grupo a tirar para recortar distancias. Intento no cebarme porque este puerto se las trae y poco a poco le vamos recortando la distancia. Al poco de llegar a San Juan de la Nava le damos caza, momento en el que pido un relevo porque me he quedo algo tocado. Cuando me lo dan, un pensamiento cruza por mi cabeza: “Dios, prefería ir tirando”. Miro para atrás, y quedamos 6 tíos para afrontar lo que queda marcha. Así que nada, a sufrir, y a darlo todo.

Comenzamos la subida a la Paramera, de 7km de ascensión, con un viento favorable que ayudó bastante. Pongo buen ritmo y voy sacando distancia. Qué largo se hace este puerto. Es una carretera muy ancha y recta, donde vas viendo en todo momento lo que te queda, y se hace eterno. Prefiero no mirar para atrás y concentrarme en lo mío, que no es poco….

Corono el puerto y desde aquí hasta Ávila terreno muy favorable con apenas 2 repechos hasta la meta. Pero….al poco de empezar la bajada, el viento hace de las suyas y casi hace que me vaya al suelo en 2 ocasiones. Hay que tomar precauciones, y no estoy dispuesto a arriesgar más de lo necesario. Se lo comento a los que me habían enganchado, y ahí se acabó todo…

Al final, 4ª posición a 1 minuto del ganador. He de decir que uno de los objetivos para mí en esta prueba era obtener el diploma de Oro, tanto si hacía la distancia larga como la distancia corta. No fue fácil, en parte por el excesivo control que puso la organización al comienzo de la marcha. El Oro estaba en 2h45’, y me sobraron apenas 2 minutos. De hecho, del total de participantes, sólo 6 lo consiguieron. Octavio llegó en un más que meritorio puesto 100, dadas sus características (es un auténtico rodador), y el poco entrenamiento que lleva este año.

Os estaréis preguntado cómo les fue a los de la distancia larga, ¿verdad? Después de abandonar Burgohondo se dirigieron a comenzar la ascensión al puerto de Serranillos, y antes de llegar, en Navarrevisca, comenzó su calvario. Lluvia, viento, frío y granizo. ¿Algo más? La gente se tenía que bajar de la bici porque no tenía ni fuerzas para coronar el puerto. El 90% de la gente se dio la vuelta en el puerto porque seguir se hacía imposible. Se tuvieron que poner autobuses para recoger a gente que no tenía otros medios. Muchos tuvieron que llamar a familiares para que vinieran a por ellos, desde MADRID!!!. Incluso hubo gente que pagó auténticas barbaridades a la gente de Serranillos para que les acercaran a Ávila. DANTESCO.

Mientras me tomaban esta fotografía, me estaba preguntando: “¿Cómo les estará yendo a los que han tirado para delante”?


Por cierto, enhorabuena a Luis Romeral (Klyde) del Mariscos Castellar, por su 5º puesto en la distancia larga.

4 comentarios:

Galan dijo...

Enhorabuena por ese gran puesto!!
Seguro que te da moral y ganas de seguir preparandote para la QH.

tritata dijo...

ENHORABUENA MISTER! Eres una autentica inspiración...cómo me alegro!!!

LOS PERILLANES dijo...

Flipante, has conseguido en dos años lo que muchos no haremos en 20. Quedar cuarto en una marcha, eso dice todo.

Todavía recuerdo la marcha a Talavera.....madre mía, parece que fue hace años, y fue el otro día.

A seguir así¡¡

DANDY dijo...

Yo fui de los que siguió y se equivocó...Un saludo y enhorabuena fiera!!
Me hago seguidor de tu blog, ya mismo!!!
DANDY